La imagen y concepto de Apple

En mi opinión un logotipo siempre ha representado la esencia del diseño y la creatividad.

Se trata de sintetizar, en apenas un golpe de vista, aquello que deseas reflejar en favor de tu empresa, proyecto, movimiento o simple idea. Qué tipo de identidad crees debe tener en el mundo, qué tipo de sensaciones deseas inculcar a los receptores, sean clientes o no, e incluso cómo deseas ser recordado podrían quedar resueltas para bien o mal en unos segundos, los que tardamos en ver una identidad corporativa.

En multitud de ocasiones todo comienza con un error de base, con un trabajo poco o mal planteado y no precisamente con la figura del diseñador en el origen. Si tu empresa tiene un nombre poco acertado, fruto de la egolatría de un apellido familiar, puedes esperar un buen trabajo en la imagen de marca pero quizás no un brillante trabajo, uno realmente creativo fruto de un no menos brillante concepto. Así pues la imagen en sí no lo es todo, sino la parte final del proceso creativo.

Cuando uno piensa en la manzana de Apple, alguien podría pensar en chips, circuitos o sistemas operativos basados en UNIX; es decir, industria tecnológica pura y dura, sin embargo piensa en diseño, sencillez o modernidad. Por ello la manzana mordida es en esencia uno de mis logotipos favoritos, pues basado en un arquetipo juedo-cristiano, como es el pecado original, Apple desarrolló una marca alineada con su espíritu comercial: arte con un corazón tecnológico.

Por tanto no sería casual el eslogan “Think different” o aquella mítica campaña publicitaria de Apple inspirada en la novela “1984” de George Orwell, todas beben de la idea inicial, la manzana.

Debemos tener presente que Jobs tuvo como fijación antagonista a IBM, la todopoderosa IBM que controlaba el mercado, no solo en el aspecto industrial y mercantil, sino en la concepción misma de cómo debía ser la tecnología. Jobs quiso hacer fortuna y gloria, lo consiguió, reaccionando así contra lo ya establecido, proponiendo cambios en el Status Quo imperante e invitando con ello a pensar diferente. Sus planteamientos, en aquel entonces, eran prácticamente un pecado, un mordisco en la manzana prohibida.

Por eso una marca como Apple es redonda, porque más allá del grafismo, de las pruebas de color o de tamaño, su logotipo posee una fuerte simbología entroncada con su propia filosofía empresarial.