Aplicaciones gratuitas. El valor y el precio

Existe una corriente de opinión que denota cierto recelo al uso de aplicaciones gratuitas en ámbitos profesionales. Algo especialmente sensible, aunque no el único caso, en el correo electrónico.

Frases del tipo “No tener un dominio propio es poco serio” son la coletilla para argumentar lo poco profesional que puede resultar el manejo del correo empresarial a través de Gmail. Lo cierto es que quizás todos, en algún momento, podamos sentir extrañeza si nos ponemos en contacto con un ente público o gran empresa privada y vemos un @gmail.com al pulsar un enlace o formulario de contacto; aparte de ser mucho más “cool” figurar con nombres y apellidos en un email, sobre todo si lo que sigue es alguna creativa fórmula o rimbombante calificativo empresarial. Sin embargo no deja de ser curioso cómo, herramientas también puestas a disposición de Google -véase Google Analytics- son utilizadas regularmente para obtener informes o elaborar estrategias de comunicación. Descontando por supuesto otros servicios como Google Maps, redes sociales, sean o no propiedad de Google, etc.

Gmail ofrece a sus usuarios toda una serie de funciones de gran utilidad, ya sean los etiquetados, los filtros o la añadidura de firmas electrónicas con una enorme facilidad y eficacia. Pero lo mejor de todo, ¡Ey! ¡Es Google! Si se cae su servicio podemos todos echarnos a temblar, aunque imagino que siempre podrá ser no mejor pero sí más reconfortante poder echarle la bronca telefónica a una teleoperadora de alguna compañía de hosting. Si es que tienen ese servicio a tu disposición claro…

Quizás nos dé miedo reconocer cómo nuestro mundo cambia de manera constante y aquellas verdades universales cambian dejándonos, en muchas ocasiones, fuera de juego.

A veces yo también olvido las palabras de Antonio Machado, cuando decía aquello de “Todo necio confunde valor y precio”.

Sobre altruismo y profesionalismo

He estado echando un vistazo al artículo titulado “60+Best Free WordPress Themes 2011” a través de Design News y he vuelto a reflexionar, una vez más, sobre cómo la llamada Red 2.0 está transformando la forma de concebir el diseño o el desarrollo web de manera profesional.

Hace años, antes de la llegada de las redes sociales y la expansión de Internet, el diseño web, así como su desarrollo, era una cuestión casi alquímica. Se pagaban auténticas fortunas por un página web que si bien requerían un enorme esfuerzo carecían de muchas funciones actuales, y lo que es más importante, su uso estaba destinado a grandes compañías o al más mero entretenimiento personal. Hoy día las barreras se han ido rompiendo, llegando incluso a no saber delimitar con seguridad las líneas que separan el ocio o el hobbie, de los ámbitos más profesionales.

No deja de ser sorprendente, a pesar de estar cada vez más habituados a ello, cómo tecnologías encaminadas al ocio y enriquecimiento personal, como por ejemplo un blog o un perfil en Twitter, han terminado por incorporarse con fuerza al mercado laboral, siendo objeto de sesudos estudios por parte de expertos con el sello de alguna universidad norteamericana. ¡Marketing Online! ¡SEO! ¡Newsletters! son palabras cada vez más habituales pronunciadas por hombres y mujeres de negocios sobre tendencias o modos de proceder antaño catalogados como juegos e incluso pérdidas de tiempo.

Plataformas como WordPress han dado el salto al ámbito profesional, partiendo de una gigantesca base de usuarios que escribían sobre vídeojuegos, ciencia, arte, política o diarios personales. Hoy día, no solo WordPress o Drupal se convierten en estructuras a partir de las cuales construir proyectos profesionales sino que los blogs también han pasado a engrosar las filas de estudiadas técnicas publicitarias, estrategias de venta o cualquier otro discurso encaminado a la venta o promoción.
En este escenario, que se repite de manera cíclica parece, uno se maravilla de cómo los usuarios siempre están a la vanguardia y sus inquietudes, motivaciones o actividades mostradas con cada vez mayor asiduidad de manera altruista termina siendo absorbidas por quienes pretendemos obtener un rédito económico.

Resulta inquietante echar un vistazo a cómo las plantillas gratuitas de WordPress han ido adquiriendo un nivel cada vez más elevado, tanto por diseño, como por desarrollo; siendo trabajos que, por mero reto personal, sus autores ponen a disposición de los demás. Y otro tanto puede ser aplicado a quienes hacen lo propio con recursos, tutoriales y en general conocimiento por el cual pretendemos conseguir grandes ganancias.

Qué poco humildes somos en ocasiones…