¿Para qué quieren los clientes las redes sociales?

El auge de las redes sociales ha provocando una verdadera fiebre por integrar Facebook, Twitter, Blogs o cualquier otra plataforma similar en toda clase de páginas web, sean de la naturaleza que sean.

En varias ocasiones me he preguntando por qué o para qué un cliente podría necesitar la mencionada integración, y lo cierto es que debería tener lógica en un mundo cada vez más interconectado y donde las necesidades respecto a la transmisión de información se traducen en más canales. Mención aparte de los beneficios en cuanto a SEO que las redes sociales pueden aportar. Lógicamente este último punto es precisamente el mayor interés de la mayoría de clientes. Ya que es terriblemente sencillo pensar que un par de llamativos iconos en una web y unos perfiles configurados rápidamente van a obrar el milagro. La multiplicación de los usuarios y el posicionamiento.

Sin embargo, el principal problema es que las redes sociales no son, en sí mismas un fin, sino un medio. Lo realmente importante son los contenidos que se transmiten y comparten a través de ellas; contenidos que a su vez pueden ser compartidos por otros usuarios, a los cuales les ha resultado interesante la información. Partiendo de este principio incluso muchos medios hacen un “no uso” de las redes sociales, esperando que Facebook, Twitter, Delicious, StumbleUpon o X hagan el trabajo. Desgraciada o afortunadamente no es así y la labor de generar contenidos es imprescindible más allá de crear perfiles o enlazarlos con páginas web; un trabajo mucho más complicado y cuyo esfuerzo es muy exigente aunque parezca lo contrario.

No es nada fácil captar la atención de un receptor y mucho menos que éste, de manera desinteresada o altruista, quiera compartir esa información con otras personas.
Con un flujo tan enorme de información, el hecho de que un contenido destaque ya es en sí meritorio y lo es mucho más si además éste es compartido por cada vez mayor cantidad de usuarios. Por eso, entre otras muchas cosas, las redes sociales causan un impacto positivo en el SEO, porque dependen de la calidad de los contenidos y la repercusión que causan en la red.

Una vez más, el contenido es el rey. Ahora bien ¿lo saben los clientes? ¿saben cuáles podrían llegar a ser sus necesidades e intereses en las redes sociales?

El mundo del diseño, los jefes, los clientes…

Estaba leyendo el interesante artículo de ForoAlfa titulado “No le discutas a tu jefe“, basado en las reflexiones de Chris Arnold, director creativo de Saatchi & Saatchi y no he podido evitar pensar en esta eterna trifulca.

Este asunto es uno de tantos temas que no tiene solución, como el conflicto de Oriente Medio versión “mundo laboral”. A medida que profundizas, los blancos y negros se vuelven cada vez más grises, más difusos y llega un punto que es imposible llegar a conclusión evidente.

El mundo del diseño y la creatividad no es un mundo fácil y a veces no es ni bonito. Desde fuera, cualquier profano en la material puede ver el resultado final con una exclamación al estilo “Qué chulo” sin saber todo el trabajo que lleva detrás, en ocasiones draconiano, las condiciones a las que se ven expuestos los trabajadores o la historia entre bambalinas. Incluso un profesional también puede pecar de lo mismo, al ver el trabajo ajeno, sin reparar en las etapas de todo el proceso.

Tampoco es muy conocido, al menos para “el gran público”, conceptos como “los tiempos” o “deadline”, para los finos, “los cambios” y otra serie de cosas que pueden llevar a una persona al límite. Aspectos que no se comprenden en su verdadera extensión hasta que no se sufren en carne propia.

En un momento dado es fácil echarle la culpa a un jefe. Por las horas, por el estrés, por la presión, por los cambios, en fin, por multitud de cosas. Sin embargo no tenemos en cuenta que un responsable también está sometido a mucha presión debido a los clientes y estos últimos, a su vez, tienen unas necesidades por las demandan tus servicios.

Unas veces son problemas de organización, otros de tiempo, otros personales. Sin respuestas claras o evidentes, pues a medida que rascas o la sangre no llega al río puedes llegar a entender a todas las partes, aunque lógicamente habrá quienes salgan más o menos perjudicados.

En fin, digamos que las rosas nacen de la tierra cultivada y si además está enriquecida con abono, no veas lo rojas que se ponen…