Trolls de corbata

Gracias al foro “El otro Lado” me he llevado una agradable sorpresa. Un forero ha colgado un post o mensaje bajo el título “El webmaster frikazo de FNAC” donde explica cómo en la tienda online de esta cadena de tiendas, ciertas imágenes relacionadas con el terreno audiovisual contienen elementos graciosos, muchos de ellos extraídos de películas o “memes” de internet.

Todo parece apuntar a una estrategia de marketing viral, gracias a la cual la empresa prentende que se comente en foros, blogs y el mayor número posible de redes sociales para conseguir publicidad. De hecho, lo que estás leyendo en este blog como entrada es un ejemplo.

Los foros se están convirtiendo en fenómenos sociales y verdaderos generadores de cultura popular. Lo que ahora nos pueden parecer “bromas” o cosas de niños aburridos y “frikis” mañana pueden ser objeto de estudio o examen por parte de algún grupo de negocios que busque pautas de comportamiento en los usuarios y poder así abrir nuevas posibilidades económicas. Como siempre suele suceder, todo lo espontáneo que pueda generar una actividad humana por puro ocio y divertimento termina por convertirse en un fenómeno susceptible de poder ser explotado económicamente.

De hecho ya existen empresas dedicadas estudiar la reputación online de una empresa, monitorizando el impacto que tiene en la red y creando estrategias de comunicación o campañas para lograr reducir el mal impacto que pueden tener comentarios perniciosos. El caso de Human Level Communications es una de estas empresas.

Parece que los trolls últimamente se visten con corbata.

El anillo social único

No es la primera vez que la empresa californiana da carpetazo, sin el más mínimo pestañeo a un proyecto que o bien ha sido un fiasco o no ha colmado sus expectativas. Ya ocurrió con Google Wave, ahora es el turno de Buzz y quizás dentro de no mucho también le llegue el turno a Orkut.

La noticia hay que enmarcarla o escenificarla en una verdadera guerra fría o de trincheras entre Google y sus competidores en redes sociales, sobre todo Facebook. La máxima “El contenido es el rey” es un dogma para Google, que sin embargo no tiene el control en las redes donde precisamente se mueve la información, terreno donde los Zuckerberg, CEO de Facebook, ha tomado por ahora la delantera.
Hasta el momento Google ha iniciado pequeñas acometidas, primero fue Wave, después Buzz y ahora atacan nuevamente. En esta ocasión tomando como base el botón “I like” de Facebook para desarrollar una plataforma completa, integrando varios servicios y funciones, es decir, Google Plus.

En este conflicto sin cuartel, casi tan frío y silente como el acontecido tras la II Guerra Mundial, está por determinarse quién se hará con el control del mercado y aglutinará la mayor cantidad de usuarios posible. Facebook cuenta con el armamento pesado de quien ha abierto y explotado la senda primero, y Google ahora dispone de los círculos o anillos de su red social. ¿Para dominarlos a todos atándolos en las tinieblas?

De momento, Zuckerberg ha creado un perfil en Google Plus, privado eso sí. ¿Vigilante ante la amenaza?

Dennis Ritchie y los genios olvidados

Trágicas ironías de la vida, tan solo 3 días después de morir Steve Jobs, también nos dejaba Dennis Ritchie, uno de los padres del sistema operativo UNIX y el lenguaje de programación en C.

Como era de esperar la noticia no ha tenido, ni por asomo, la misma repercusión que el fallecimiento de Jobs. Sin embargo sin este científico neoyorkino no hubiera sido posible el desarrollo de Apple tal y como lo conocemos, ya que el sistema operativo Mac OS X está basado en UNIX, desarrollado en 1969 por Ken Thompson, Douglas McIlroy y el fallecido Dennis Ritchie.

Más allá de todos los logros obtenidos por esta mente privilegiada, dos veces graduada en física y matemáticas por la universidad de Harvard, la figura de Dennis Ritchie es otra de tantas olvidadas en el rincón de la historia popular; unas veces por injusticias y otras por propia voluntad de estos genios. Sin él probablemente muchos aficionados a Mac, como pueda ser mi caso, no podríamos disfrutar de nuestro ordenador pues no existirían los protocolos necesarios para poder “comunicarnos” con ellos. Sería la nada, un amasijo de circuitos y componentes de silicio sin más.

Sin embargo no veremos iPads iluminados por una vela virtual en memoria de Ritchie, tampoco veremos reportajes televisivos, ni grandes titulares. No deja de resultar curiosa la forma en que muchos de estos genios en la sombra prefieren el anonimato a los grandes focos, siendo su trabajo engranaje y motor de grandes saltos en el desarrollo humano.

Por desgracia olvidamos que tras los faraones siempre hubo un Imhotep capaz de hacer realidad y tangibles sus fantasías. Sin su reconocimiento, ni divinidad. Quizás sea mejor así. Quizás los micrófonos o los flashes no sean muy recomendables para la ciencia.

Aplicaciones gratuitas. El valor y el precio

Existe una corriente de opinión que denota cierto recelo al uso de aplicaciones gratuitas en ámbitos profesionales. Algo especialmente sensible, aunque no el único caso, en el correo electrónico.

Frases del tipo “No tener un dominio propio es poco serio” son la coletilla para argumentar lo poco profesional que puede resultar el manejo del correo empresarial a través de Gmail. Lo cierto es que quizás todos, en algún momento, podamos sentir extrañeza si nos ponemos en contacto con un ente público o gran empresa privada y vemos un @gmail.com al pulsar un enlace o formulario de contacto; aparte de ser mucho más “cool” figurar con nombres y apellidos en un email, sobre todo si lo que sigue es alguna creativa fórmula o rimbombante calificativo empresarial. Sin embargo no deja de ser curioso cómo, herramientas también puestas a disposición de Google -véase Google Analytics- son utilizadas regularmente para obtener informes o elaborar estrategias de comunicación. Descontando por supuesto otros servicios como Google Maps, redes sociales, sean o no propiedad de Google, etc.

Gmail ofrece a sus usuarios toda una serie de funciones de gran utilidad, ya sean los etiquetados, los filtros o la añadidura de firmas electrónicas con una enorme facilidad y eficacia. Pero lo mejor de todo, ¡Ey! ¡Es Google! Si se cae su servicio podemos todos echarnos a temblar, aunque imagino que siempre podrá ser no mejor pero sí más reconfortante poder echarle la bronca telefónica a una teleoperadora de alguna compañía de hosting. Si es que tienen ese servicio a tu disposición claro…

Quizás nos dé miedo reconocer cómo nuestro mundo cambia de manera constante y aquellas verdades universales cambian dejándonos, en muchas ocasiones, fuera de juego.

A veces yo también olvido las palabras de Antonio Machado, cuando decía aquello de “Todo necio confunde valor y precio”.

Sobre altruismo y profesionalismo

He estado echando un vistazo al artículo titulado “60+Best Free WordPress Themes 2011” a través de Design News y he vuelto a reflexionar, una vez más, sobre cómo la llamada Red 2.0 está transformando la forma de concebir el diseño o el desarrollo web de manera profesional.

Hace años, antes de la llegada de las redes sociales y la expansión de Internet, el diseño web, así como su desarrollo, era una cuestión casi alquímica. Se pagaban auténticas fortunas por un página web que si bien requerían un enorme esfuerzo carecían de muchas funciones actuales, y lo que es más importante, su uso estaba destinado a grandes compañías o al más mero entretenimiento personal. Hoy día las barreras se han ido rompiendo, llegando incluso a no saber delimitar con seguridad las líneas que separan el ocio o el hobbie, de los ámbitos más profesionales.

No deja de ser sorprendente, a pesar de estar cada vez más habituados a ello, cómo tecnologías encaminadas al ocio y enriquecimiento personal, como por ejemplo un blog o un perfil en Twitter, han terminado por incorporarse con fuerza al mercado laboral, siendo objeto de sesudos estudios por parte de expertos con el sello de alguna universidad norteamericana. ¡Marketing Online! ¡SEO! ¡Newsletters! son palabras cada vez más habituales pronunciadas por hombres y mujeres de negocios sobre tendencias o modos de proceder antaño catalogados como juegos e incluso pérdidas de tiempo.

Plataformas como WordPress han dado el salto al ámbito profesional, partiendo de una gigantesca base de usuarios que escribían sobre vídeojuegos, ciencia, arte, política o diarios personales. Hoy día, no solo WordPress o Drupal se convierten en estructuras a partir de las cuales construir proyectos profesionales sino que los blogs también han pasado a engrosar las filas de estudiadas técnicas publicitarias, estrategias de venta o cualquier otro discurso encaminado a la venta o promoción.
En este escenario, que se repite de manera cíclica parece, uno se maravilla de cómo los usuarios siempre están a la vanguardia y sus inquietudes, motivaciones o actividades mostradas con cada vez mayor asiduidad de manera altruista termina siendo absorbidas por quienes pretendemos obtener un rédito económico.

Resulta inquietante echar un vistazo a cómo las plantillas gratuitas de WordPress han ido adquiriendo un nivel cada vez más elevado, tanto por diseño, como por desarrollo; siendo trabajos que, por mero reto personal, sus autores ponen a disposición de los demás. Y otro tanto puede ser aplicado a quienes hacen lo propio con recursos, tutoriales y en general conocimiento por el cual pretendemos conseguir grandes ganancias.

Qué poco humildes somos en ocasiones…

La imagen y concepto de Apple

En mi opinión un logotipo siempre ha representado la esencia del diseño y la creatividad.

Se trata de sintetizar, en apenas un golpe de vista, aquello que deseas reflejar en favor de tu empresa, proyecto, movimiento o simple idea. Qué tipo de identidad crees debe tener en el mundo, qué tipo de sensaciones deseas inculcar a los receptores, sean clientes o no, e incluso cómo deseas ser recordado podrían quedar resueltas para bien o mal en unos segundos, los que tardamos en ver una identidad corporativa.

En multitud de ocasiones todo comienza con un error de base, con un trabajo poco o mal planteado y no precisamente con la figura del diseñador en el origen. Si tu empresa tiene un nombre poco acertado, fruto de la egolatría de un apellido familiar, puedes esperar un buen trabajo en la imagen de marca pero quizás no un brillante trabajo, uno realmente creativo fruto de un no menos brillante concepto. Así pues la imagen en sí no lo es todo, sino la parte final del proceso creativo.

Cuando uno piensa en la manzana de Apple, alguien podría pensar en chips, circuitos o sistemas operativos basados en UNIX; es decir, industria tecnológica pura y dura, sin embargo piensa en diseño, sencillez o modernidad. Por ello la manzana mordida es en esencia uno de mis logotipos favoritos, pues basado en un arquetipo juedo-cristiano, como es el pecado original, Apple desarrolló una marca alineada con su espíritu comercial: arte con un corazón tecnológico.

Por tanto no sería casual el eslogan “Think different” o aquella mítica campaña publicitaria de Apple inspirada en la novela “1984” de George Orwell, todas beben de la idea inicial, la manzana.

Debemos tener presente que Jobs tuvo como fijación antagonista a IBM, la todopoderosa IBM que controlaba el mercado, no solo en el aspecto industrial y mercantil, sino en la concepción misma de cómo debía ser la tecnología. Jobs quiso hacer fortuna y gloria, lo consiguió, reaccionando así contra lo ya establecido, proponiendo cambios en el Status Quo imperante e invitando con ello a pensar diferente. Sus planteamientos, en aquel entonces, eran prácticamente un pecado, un mordisco en la manzana prohibida.

Por eso una marca como Apple es redonda, porque más allá del grafismo, de las pruebas de color o de tamaño, su logotipo posee una fuerte simbología entroncada con su propia filosofía empresarial.

Steve Jobs y Picasso

La primera vez que vi físicamente un iPhone fue en 2008. Un compañero de trabajo lo consiguió en Estados Unidos por medio de una amistad, cuando sacar el terminal de aquel país no era nada sencillo.
Al observarlo en funcionamiento me impactó de tal manera que casi podía imaginar a quienes vieron por primera vez un procesador de texto, habiendo trabajado toda su vida con una máquina de escribir. Movimientos suaves de pantalla, la activación táctil, la navegación interactiva. En definitiva “otra historia”.

Miré mi viejo Nokia, no recuerdo ni el modelo, y a partir de ese día todos los terminales del mercado me parecían viejos, como las clásicas máquinas de escribir en un mundo de ordenadores. No había visto nada semejante hasta ese momento y lo más importante, en el fondo todos intuíamos aquel lanzamiento como el principio de una forma diferente a la hora de entender las comunicaciones.

Steve Jobs pronunció en ocasiones una cita de Picasso “Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban”, la cual creo resume perfectamente la forma en que Jobs concebía la tecnología: como un arte.
El californiano tuvo la osadía de romper las inmóviles e industriales formas de los ordenadores en los 70 u 80, dándoles apariencias cada vez más atractivas, y al mismo tiempo comprendió cómo el mundo que le rodeaba interacciona constantemente, mezclándose y buscando nuevas ramificaciones que absorber. La compañía Xerox no fue capaz de valorar el revolucionario potencial de la interfaz gráfica, desarrollada en sus propios laboratorios, Jobs en cambio sí lo hizo. Sencillamente lo robó, y lo robó como lo entendía Picasso, como una apropiación y asimilación de un concepto o idea hasta convertirlo en algo propio. Por ello la frase de Picasso no es una loa al plagio y tiene un matiz que debe ser leído entre líneas; no se trata de copiar, de fotocopiar, de producir en masa clones sino de extraer para modelar, formar y añadir funciones nuevas.

Algo parecido ocurrió con el iPhone. La tecnología táctil ya existía, incluso a escala comercial, pero fue Apple quien “robó” nuevamente algo ya existente para revolucionar el mercado de la telefonía, marcando una tendencia ahora sí copiada una y otra vez. Tal como profetizaba Picasso…

¡Hasta siempre Steve!