Flat design

El denominado “flat design” es una corriente convertida en tendencia con el diseño de páginas web, apps o interfaces, siendo el lanzamiento del sistema iOS7 una especie de “oficialización” por parte de Apple. Sin embargo, pese a que la compañía de la manzana ha sido referencia en este campo durante muchos años, fueron Microsoft y Google los pioneros; los primeros con el lanzamiento del Windows 8 y sobre todo Google, que siempre apostó por diseños limpios y claros en sus aplicaciones.

¿Pero qué es el flat design? Los defensores de esta corriente huyen del adorno o los efectos innecesarios; de hecho existe un término para definir la parafernalia gráfica que suele acompañar páginas o aplicaciones, “esqueuomorfismo”. Concepto herencia del griego que hace referencia a la imitación de la realidad.
Un ejemplo de ello sería el efecto de hoja de papel doblada que podemos observar en un iPad cuando leemos un libro en él pero también podría aplicarse a botones u otros elementos funcionales que poseen texturas, degradados o efectos decorativos semejantes.
De ahí la concepción “plana” intrínseca al flat design que puede observarse en multitud de ejemplos.

La irrupción de smartphones, tablets, así como el uso cada vez más frecuente de aplicaciones web en nuestros navegadores; por no mencionar los cada vez más importantes criterios de accesibilidad, han convertido el diseño responsivo o sensible en una necesidad y al flat design en su lógica consecuencia. Si el contenido es el rey, y éste debería ser de fácil y rápido acceso en cualquier dispositivo, no tiene mucho sentido buscar esa extraordinaria textura de cuero que convierte el diseño de un calendario en una verdadera agenda, como las de verdad pero en una pantalla digital. Y quien dice texturas, dice degradados, sombras o todo el arsenal al que muchos diseñadores le hemos podido echar mano mejor o peor.

Para añadir más leña al fuego, cada vez es más frecuente encontrar “bundles” o lotes de elementos web, incluso wireframes, ya diseñados y listos para utilizarse. Para muestra dos botones, por un lado encontramos Flat UI Pro, cuyo arsenal en PSD o incluso en HTML es más que completo, y por otro el italiano Frank Rapacciuolo que, a través de Behance, nos enseña que el flat design no tiene por qué estar únicamente acotado a botones o formularios, sino que incluso piezas gráficas también participan de este movimiento.

Alguien podrá opinar que esto es “el fin de la creatividad” y que cualquiera puede diseñar una web o una aplicación echando mano de estos recursos, “Total, son cuatro botones de colores”. Bien, en este sentido estoy cada día más convencido de que el uso de recursos no solo no es perjudicial, sino necesario en un terreno laboral cada vez más exigente en tiempo o dinero y por otro lado, la creatividad siempre se podrá encontrar en buscar nuevos diseños pero sin espectáculos gratuitos o estridencias.

Y lo más importante, lo que quizás hemos olvidado varias veces por el camino, hazle la vida fácil al usuario que para entretenerse ya tendrá tiempo.

Quizás sea una cura de humildad para muchos egos artísticos y un toque de atención para quienes pretenden tapar contenido, con el continente.

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