El botón de google plus y su validación

Como ya ocurre con el botón “I like” de Facebook, el cual puede y suele mostrar errores de validación, el botón de Google Plus también parece ofrecer algún que otro quebradero de cabeza para los desarrolladores.

En el blog de James Ingham se ofrecen algunas soluciones. En su artículo “Google +1 button with W3C Validation“, título gráfico y sin pérdida, el británico nos cuenta su peripecia de cómo a través del Code Provider de Google consiguió algunas pequeñas modificaciones para evitar la cantinela de errores propia de este tipo de botones. Sin embargo, como él mismo reconoce, sigue sin ser totalmente válido.

Al final nos retrotraemos, una y otra vez, al eterno debate. ¿Merece la pena que una página sea válida bajo las estrictas normativas de la World Wide Web Consortium (W3C)? Bueno, imagino que esta pregunta es algo así como ¿qué es mejor escribir utilizando correctamente las reglas ortográficas o no hacerlo? Si escribes un mail, por poner un ejemplo, utilizando el “lenguaje” de los SMS quizás te entiendan pero no es lo más correcto y en cualquier caso, errores de validación pueden provocar problemas en el renderizado de una página, fallos en la indexación, etc. Y siendo así, resulta sorprendente que tanto en Google, como en Facebook no lo tengan en cuenta a la hora de desarrollar sus “apps”.

En este sentido, recomiendo el interesante artículo de Carlos Leopoldo: “¿Por qué debo validar mi código HTML?“. Con especial mención a su cuestionario.

¿Para qué quieren los clientes las redes sociales?

El auge de las redes sociales ha provocando una verdadera fiebre por integrar Facebook, Twitter, Blogs o cualquier otra plataforma similar en toda clase de páginas web, sean de la naturaleza que sean.

En varias ocasiones me he preguntando por qué o para qué un cliente podría necesitar la mencionada integración, y lo cierto es que debería tener lógica en un mundo cada vez más interconectado y donde las necesidades respecto a la transmisión de información se traducen en más canales. Mención aparte de los beneficios en cuanto a SEO que las redes sociales pueden aportar. Lógicamente este último punto es precisamente el mayor interés de la mayoría de clientes. Ya que es terriblemente sencillo pensar que un par de llamativos iconos en una web y unos perfiles configurados rápidamente van a obrar el milagro. La multiplicación de los usuarios y el posicionamiento.

Sin embargo, el principal problema es que las redes sociales no son, en sí mismas un fin, sino un medio. Lo realmente importante son los contenidos que se transmiten y comparten a través de ellas; contenidos que a su vez pueden ser compartidos por otros usuarios, a los cuales les ha resultado interesante la información. Partiendo de este principio incluso muchos medios hacen un “no uso” de las redes sociales, esperando que Facebook, Twitter, Delicious, StumbleUpon o X hagan el trabajo. Desgraciada o afortunadamente no es así y la labor de generar contenidos es imprescindible más allá de crear perfiles o enlazarlos con páginas web; un trabajo mucho más complicado y cuyo esfuerzo es muy exigente aunque parezca lo contrario.

No es nada fácil captar la atención de un receptor y mucho menos que éste, de manera desinteresada o altruista, quiera compartir esa información con otras personas.
Con un flujo tan enorme de información, el hecho de que un contenido destaque ya es en sí meritorio y lo es mucho más si además éste es compartido por cada vez mayor cantidad de usuarios. Por eso, entre otras muchas cosas, las redes sociales causan un impacto positivo en el SEO, porque dependen de la calidad de los contenidos y la repercusión que causan en la red.

Una vez más, el contenido es el rey. Ahora bien ¿lo saben los clientes? ¿saben cuáles podrían llegar a ser sus necesidades e intereses en las redes sociales?

A vueltas con el Internet Explorer 6

El pasado 14 de Marzo Microsoft lanzó una nueva versión de su navegador Internet Explorer. Nada más y nada menos que la número 9, es decir 3 versiones nuevas que superan al archiconocido y no menos odiado IE6.

Internet Explorer 6 es probablemente uno de los navegadores que más ha dado que hablar, sobre todo entre los desarrolladores y no precisamente por su rapidez, su seguridad o cualquier otra ventaja. No, nada de eso. Si aún hoy seguimos “mentando la bicha” es por sus bugs, su renderización “de aquella manera”, sus estándares o mejor dicho sus no estándares, la falta de algunas propiedades en CSS, el PNG, se gran velocidad de carga…y bueno, lógicamente del HTML5 o CSS3 mejor nos olvidamos. De hecho la lista de regalitos es bastante extensa.

Y la pregunta sería si después de todo esto, aparte de otras tantas cosas que los programadores podrían hablar largo y tendido, ¿todavía seguimos empeñados en su uso?

Internet Explorer 6 parece una de aquellas relaciones tormentosas, dañinas pero con que terminan provocando algún tipo de dependencia y son complicadas de abandonar. En este caso, estas “dependencias” pueden ser empresas que a nivel interno sigan utilizando este navegador y les resulte muy costoso pero sobre todo engorroso cambiar de tecnología, clientes que no desean renunciar a un porcentaje de usuarios que siguen utilizando IE6, etc, etc, etc.

De hecho, una de las últimas iniciativas “club de fans anti IE6” The Internet Explorer 6 Countdown” muestra un dato bastante aterrador. Y es que todavía, aún hoy, con el IE9 en la calle, un 12% de la población mundial sigue utilizando la versión 6; porcentaje que da aún más escalofríos si extrapolamos la cifra de usuarios chinos del Internet Explorer 6: un machacante 34,5%.

Si tenemos en cuenta que China es un mercado emergente, con su volumen de población, desde luego un 34,5% no es moco de pavo y esto ya de por sí es una mala noticia para todos los que deseamos que La Bestia nacida del averno sea por fin encerrada en la caja de pandora para no volver al mundo de los vivos.

Será interesante cómo será el choque cada vez más agravado entre la utilización de tecnología más avanzada, jquery, mootools, streaming, redes sociales, contenidos multimedia y su implementación en un navegador del siglo pasado.

Interesante por decir algo…